Los ingredientes
75 g de chocolate blanco.
300 g de leche entera.
100 g de nata líquida.
25 g de azúcar.
75 g de yema de huevo.
La preparación
Encender el horno a 90-100º C.
Poner a fuego en una cacerola la leche y la nata a hervir.
Por otro lado, juntar en un bol las yemas de huevo con el azúcar y batir enérgicamente.
Retirar la cacerola del fuego y añadir el chocolate al líquido hirviendo.
Poner de nuevo al fuego y volver a hervir sin dejar de remover.
Echar ahora sobre las yemas con azúcar removiendo pero sin batir para evitar hacer espuma, retirando después la poca que haya podido formarse.
Rellenar los recipientes y cocer a horno de 25 minutos.
Retirar del horno cuando la consistencia sea temblorosa para comernos unos potitos bien cremosos. Dejar que se enfríen antes de cubrir con film y dejar reposar en el frigorífico al menos 4 horas.
Comerlos muy fríos pero no helados. Se pueden acompañar de una bola de helado o de una buena cucharada de granizado de whisky por encima.